CAPITULO DIEZ

HOLLY

 

Holveg, a quien todos llamaban Holly, era una tímida niña que algunas veces tenía miedo a la oscuridad. Su habilidad de cultivar flores en el severo clima era notable y nada le daba mas placer a Holly que reintegrar la generosidad de Nicolás compartiendo flores con él. Un día cuando estaba arreglando las flores para él, cuestionó

"¿Tienes miedo a los duendes?" Nicolás bajo el muñeco en el que estaba trabajando y volteo una cara sorprendida hacía la muchachita.

"¡Duendes!", exclamó. Ahora aquí estoy, pasando los sesenta años y nunca he escuchado de hablar de duendes, ¿Qué son, Holly?" preguntó en un tono interesado. Holly lo miró confundida entonces su voz adquirió un tono dudoso, "Por qué, no lo se exactamente", confesó "Pero he oído de ellos y cuando estoy recostada en mi cama en la noche estoy segura que los veo moverse sigilosamente mi cuarto".

"han de ser sombras", dijo Nicolás, "Nunca he encontrado duendes, ni fantasmas", agregó.

Holly lo miró muy impresionada y dijo "¡Sí creo que si veo a un duende en mi cuarto, solo le diré, Nicolás dice que tú no eres tú, viejo duende!"

Ambos rieron y Nicolás abrazó a la niñita y le dijo que era hora de que corriera a casa para la cena. Los meses de invierno pasaron y cuando la primavera llegó y era tiempo de plantar las flores otra vez , Holly cayó muy enferma. A lo largo de todas las semanas de verano ella estuvo recostada en su cama, debilitada por la fiebre, sin reconocer a nadie, ni siquiera a su amado Nicolás. El le traía flores deseando que ellas le trajera lucidez a mente perdida, pero ella solo las alejaba y seguía delirando con grandes gigantes negros y horribles duendes. Con su enfermedad sus casi olvidados temores habían regresado y con su corazón apenado Nicolás se dio cuenta de que sus pequeñas charlas amistosas, se habían borrado de su mente. Gradualmente se recuperó pero la fiebre dejó a la misma pálida, tímida muchachita que había sido cuando le trajo el primer ramo a Nicolás.

Holly estaba mas triste de lo que había estado durante su vida entera. Todo le parecía negro y sus noches estaban llenas de terror a pesar de todo lo que Nicolás le había dicho. Pero más que nada el se preocupaba porque ella no tenía flores para traerle a él. Holly presionó su delgada carita contra el cristal de la ventana y se asomó con los ojos llenos de lagrimas a su sombrío jardín de enfrente.

Cuando algunos muchachos pasaron por su puerta, hicieron una pausa amablemente para saludarla. Holly les devolvió el saludo y se limpió los ojos. Ella abrió un poco la ventana y gritó, "¿Qué es ese arbusto verde que tienes en tu trineo, Carlos?".

Los muchachos se acercaron a la ventana y Carlos sostuvo una brazada de ramas con preciosas frutitas rojas diseminadas entre las brillantes puntas verdes.

"¿Por qué está tan hermoso?" exclamó Holly, deteniéndolo con sus manos. Sus apagados ojos empezaron a brillar un poco cuando preguntó "¿Qué es esto?¿Dónde lo conseguiste Carlos?"

"Lo encontramos en el bosque, camino de regreso en la parte que llaman el bosque oscuro. Crece como este en medio del invierno pero aún no se cómo se llama."

"Oh, es tan bonito", dijo Holly otra vez "pero, pero, ¿dijiste el bosque oscuro?"

"Sí," contestó Carlos, " y esta bien oscuro. El sol difícilmente pasa a través de esos árboles y si te pierdes ahí creo que permanecerías perdido para siempre".

"Sí agregó otro muchacho. No iría allá solo, puedo decirte," y se fueron ondeando su tesoro y dejando a Holly imaginando las brillantes frutitas rojas y el verde vivo de las hojas verdes en su mente. Como le fascinarían a Nicolás algunos de esos pequeños alegres arbustos, ¡Pero el bosque oscuro! Se estremeció.

"Ha de haber toda clase de cosas terribles allá", pensó "Animales salvajes y ruidos extraños, y quizá, detrás de los árboles ¡duendes!

Holly se estremeció un poco y entonces repentinamente tuvo un recuerdo de sí misma, cuando estaba en la cabaña de Nicolás diciendo, "Solo lo miraré y diré, duende, Nicolás dice que no existes"

Holly enterró su carita entre sus manos, "Oh, si solo me atreviera a hacerlo" casi lloro "Nicolás dice que hacer algo cuando realmente tienes miedo es mas valiente que si tu no tienes miedo a nada. Pero ese es un lugar horrible. Aun los muchachos tienen miedo de ir allá solos. Pero no tengo flores para él, siempre es tan amable con nosotros y la primavera está tan lejana!"

Así, se sentó allá largo rato, su mente iba de una decisión a otra. "Quizá haya algo de sol en el bosque y si me apuro y encuentro las frutitas rápidamente, tal vez pueda regresar otra vez antes de que oscurezca. ¡Lo voy a hacer!

Corrió por su abrigo antes de tener oportunidad de cambiar de idea y antes de que su mamá regresara de la aldea.

Nicolás miró por encima de su trabajo y vio una figurita volando por el camino, pasó derecho por su cabaña y entro al bosque.

"Esa parece Holly," pensó asustado. "No, no puede ser. Ella no está bien todavía. Además" movió su cabeza tristemente "La pobre pequeña estaría demasiado asustada para adentrarse al bosque con esa terrible oscuridad como para duendes" dijo riendo entre dientes.

Una hora mas tarde sin embargo, fue interrumpido de su trabajo por la frenética madre de Holly. "Oh, pensé que estaba aquí," lloró.

"Cuando llegué a casa encontré que se había ido, estaba segura de que la encontraría con Ud. Ella todavía esta tan débil y ¡parece que esta empezando a nevar!"

Nicolás pronto estaba jalando su brillante abrigo rojo y su gorra de piel decorada. "La encontraré, no se preocupe." El miró la tarde gris y el cielo cubierto de nubes negras. El aire ya estaba lleno de millones de copos de nieve cayendo presurosos en todas direcciones.

"Se donde buscar," dijo Nicolás "Llevaré el pequeño trineo con Vixen tendremos a Holly de regresó aquí antes de que la nieve cubra mi sendero".

Holly mientras tanto había encontrado las frutitas rojas y su alegría viendo el alegre arbustito casi alejó los pensamientos de que cosas terribles pudieran estar escondidas detrás de los troncos de los grandes árboles o escondidos en las ramas, esperando para saltar sobre ella. Juntó una gran brazada de frutitas y emprendió el regreso otra vez, su corazón empezó a latir cuando la luz dentro del bosque se hizo más y más tenue.

Cuando empezó a correr, la nieve se arremolinó en blanca bruma a su alrededor. El viento silbo entre las ramas y gimió sobre las copas de los árboles. Esto atrapó y envolvió la cabeza de Holly haciendo la pensar que alguna mano fantasmal estaba arrancando la y tratando de mantener la en este terrible lugar.

Ella corrió más y más rápido, agarrando con sus brazos el atado de frutitas. Su cabeza se doblaba contra el viento, y sus pies brincaban sobre las piedras y los palos escondidos en la nieve. Respiraba pesadamente y a pesar de los golpes del aire sintió su cabeza más y más caliente. Su corazón estaba latiendo tan fuerte que pensó que reventaría a través de sus costillas.

"No puedo ver nada", gimió esta oscureciendo más y más no puedo levantar mis pies y los árboles están cayendo sobre mí. "¡Oh!" gritó mientras sus aterrorizados ojos veían una enorme forma surgiendo hacia ella a través de las nubes de nieve. Cerró sus ojos y cayó desmayada de cara a Nicolás y Vixen.

Cuando abrió sus ojos estaba en la cabaña del tallador de madera con su mamá estrechándola en sus brazos y la amable cara de Nicolás viéndola ansiosamente.

"¿Donde están mis flores?" fue su primera pregunta "Fui al bosque oscuro sola para conseguírtelas. ¿Dónde están?"

Nicolás puso las frutitas rojas y las ramas en sus brazos "Aquí están querida. ¿Las trajiste para mí?"

"Si Nicolás, y tenía miedo, pero nunca lo tendré otra vez, ahora lo sé."

Nicolás secó una lágrima de su ojo. "No debiste ir tan pronto después de haber estado enferma, pero amo estas frutitas. ¿Cómo se llaman?"

"No se pero me gustaron porque me recuerdan a ti, tan redondo, rojo y brillante," dijo la muchachita con una risa traviesa.

"Eso es gracioso", contestó Nicolás, "Me recuerdan a ti de alguna manera, tan valiente saliendo de ahí en la oscuridad y el frío. Aquellas frutitas tienen el rojo profundo del valor, así que creo que las bautizaré y de ahora en adelante las llamaremos `Holly´".

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