CUENTO DE LA VIDA DE SANTA CLAUS
CAPÍTULO UNO
LA TORMENTA
CAPÍTULO DOS
LOS PRIMEROS JUGUETES DE NAVIDAD
CAPÍTULO TRES
LA CARRERA DEL TRINEO
CAPÍTULO CUATRO
LA VÍSPERA DE NAVIDAD
CAPÍTULO CINCO
LA PRIMERA MEDIA DE NAVIDAD
CAPÍTULO SEIS
EL TRAJE ROJO
CAPÍTULO SIETE
EL RENO
CAPÍTULO OCHO
LA PRIMERA CHIMENEA DE NAVIDAD
CAPÍTULO NUEVE
EL PRIMER ARBOL DE NAVIDAD
CAPÍTULO DIEZ
HOLLY
CAPÍTULO ONCE
LA ULTIMA MEDIA
CAPÍTULO DOCE
NICOLÁS DUERME
CAPÍTULO TRECE
NACE SANTA CLAUS
CAPÍTULO UNO
LA TORMENTA
Hace mucho, mucho tiempo, en una pequeña villa en las orillas del mar báltico, vivían en una pequeña casa de piedra un pescador y su esposa con sus dos niños Nicolás un niño de cinco años y su hermanita la bebe Kathy.
Una tarde, cuando Nicolás estaba sentado cerca de la ventana mientras tallaba una pequeña pieza de madera vio que las nubes de la tormenta se aglomeraban furiosamente.
En la distancia él pudo escuchar el rugir de las olas rompiendo en la playa y sus pensamientos fueron a su padre quién estaría siendo lanzado en su frágil bote de pescar. No paso mucho antes de que Nicolás ya no pudiera escuchar el estruendo de las salvajes oleadas de granizos martilleando sobre los cristales de las ventanas. Estaba aumentando la oscuridad cuando Nicolás preguntó con voz preocupada. "Mamá, ¿Crees que papá estará seguro allá afuera?. No recibió respuesta. Su mamá estaba demasiado ocupada cuidando a la bebé Kathy quién estaba recostada en su cuna agitándose febrilmente.
Al fin ella se levanto del lado de la cuna y con una mirada preocupada en su cara ella confió a Nicolás.
¨La fiebre de tú hermana está empeorando y ya no puedo esperar a tu padré. Nicolás, quiero que permanezcas junto a Kathy y limpies su frente con este trapo húmedo. Oh, y asegúrate de que ella permanezca cubierta. Regresaré tan pronto como pueda." Ella dijo palmeando la cabeza de Nicolás distraídamente. Después poniéndose su largo abrigo salió apresuradamente en la fria, salvaje, noche negra. Una ráfaga de nieve se precipitó a través de la puerta cuando ella salió.
Pacientemente, Nicolás observó a Kathy por muchas horas hasta que ella dejo de empujar las colchas a un lado y su cara se volvió blanca y su pequeña frente caliente comenzó a refrescar al tocarla. Cuando las cenizas del fuego cambiaron de negras a grises Nicolás asintió con la cabeza y cayó dormido en el suelo junto al catre.
Aquella fue la forma en la que los aldeanos lo encontraron a la siguiente mañana cuando trajeron la triste noticia, su padre se había ahogado en la tormenta. Para empeorar las cosas también tuvieron que decirle que a su pobre madre la había matado un árbol que le cayó encima cuando iba a buscar al doctor. Ahora de la una vez familia de cuatro, solamente estaba Nicolás. El estaba huérfano.